Dile No A La Ansiedad Esta Navidad

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La  ansiedad es ese flagelo que nos esta acechando todo el tiempo.  Desde que comenzamos el día, y crece a medida que se desarrolla el tiempo. Especialmente en tiempo de Navidad, donde hay tantas cosas que hacer. Hay preocupación por la comida que se hará, las personas que visitaran la casa o donde se visitara. Los regalos que hay que comprar, el dinero disponible, contactar gente que hace tiempo no vemos o hablamos, enviar tarjetas por correo, decorar la casa, etc. Gracias a Dios, que nos ha dado el antídoto contra la ansiedad, y está en su Palabra. Primeramente debemos detenernos por un instante y hacerlo siguiente.

Planea lo que vas a hacer                                   Si planeamos bien lo que vamos a hacer en Navidad, como: cuánto dinero tenemos para comprar los regalos, a quien le vamos a dar, entonces se hace la lista, y se organiza como lo vamos a hacer. Esto  quitara una enorme cantidad de ansiedad  en nuestras vidas. Pensar con anticipación y preocuparnos por los trajines son dos cosas muy distintas. Al planear nos dará una vista panorámica de lo que vamos a realizar con fechas, números y personas. A la postre nos dará un sentido de control y  confianza en lo planificado. En Mateo 6: 34 nos dice: “cada día viene cargado de su propio afán.” Yo diría: su propia faena, así que, no hay que añadirle más. Esto es una advertencia,  para que nuestra relación con Dios no sea afectada, y las consecuencias sean la ansiedad. Que luego se refleja  en el carácter. Para vencer la ansiedad tenemos que planificar nuestro día y así invertiremos el tiempo, lo aprovechamos y ponemos todo plan en las manos del Señor quien tiene cuidado de nosotras.

 Haz un acto de bondad                                                                                                                                         Es un tonificante que nos ayuda a enfocarnos en las necesidades de otros y no en las nuestras. Recordemos; que si ayudamos a otros, Dios se preocupara por nosotras. Así son las cosas en el reino de Dios. Podemos visitar a un asilo de ancianos, visitar a niños con enfermedades terminales. No, tan solo hacer donaciones, sino darle tiempo  a las personas, que sepan que nos importan. Visitar familias  necesitadas, llevarles comestibles. Más que nada hacer llegar el cuidado de Dios, por medio de nuestra generosidad .Reconoce y bendice a otros  y veras que la ansiedad desaparecerá de tu vida, porque te hará feliz el ver la sonrisa de esas personas y la Biblia  afirma que:” más bien aventurado es dar que recibir.” (Hechos 20:35) El gozo que se experimenta dando es inmenso.  En vez de ponerte melancólica, recordando cosas del  pasados que ya no puedes cambiar. Abre tu corazón  y da con mano extendida. Y dile no a la ansiedad.

 Disfruta de las bendiciones                                                                                                              

 Cuando disfrutas de tus hijos cónyuge, familiares, amigos. Estas expandiendo el deseo de Dios para la humanidad. Ya que todo lo que Dios ideo fue para que disfrutemos, aunque si hay que trabajar, pero disfrutamos del producto del trabajo. En una ocasión Jesús visito a Marta, Lázaro y María. Pero Marta, estaba tan afanada que todo estuviera bien que no estaba disfrutando a su huésped de honor. Haz todo con gusto y una sonrisa en tus labios y veras que vas a disfrutar de todo y de todos.

Sobre todo deja de inquietarte por los quehaceres de esta vida y disfruta del bien del Señor. Tener una familia y compartir en estas fiestas, donde celebramos el cumplimiento de las profecías mesiánicas. Jesús vino del cielo a traernos redención.

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El repelente contra la ansiedad en nuestras vidas está a nuestra disposición, basta que lo pongamos en práctica con el consejo divino, que te ayudaran a Vencer la ansiedad y decirle no en este tiempo de Navidad.

Te animo mi querida hermana, amiga a que planees todo lo que emprendas y lo pongas en las manos del Señor. Luego Hagas algo por alguien, tienes mucho que dar. Enfócate en lo que tienes y no en lo que te falta.  Por último disfruta del bien del Señor; y disfruta de sus bendiciones, y no permitas, que la ansiedad merme el verdadero sentido de la natividad. Dile no a la ansiedad.